Aprendiendo de los mejores..

Desarrollo personal

Tu desarrollo personal es tu destino: en lo que te conviertes se acaba reflejando directamente en lo que obtienes. Por eso no hay mejor inversión que la que se hace en uno mismo. ¿Y cuál es la mejor forma de hacerlo? Aprendiendo de los mejores, de las personas que han conseguido resultados en aquellas parcelas –dinero, éxito, relaciones, liderazgo– que a ti también te gustaría alcanzar.

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No importa dónde estabas, ni dónde estás, sino dónde quieres estar. Eso es lo relevante. Tu pasado no es tu futuro; tu presente es tu futuro; y tu presente no es otra cosa que el conjunto de acciones y decisiones que tomas todos los días cuando te levantas de la cama.

Para ello, el activo más valioso con el que cuenta una persona es su capacidad de aprender: siempre existe la oportunidad de cambiar y siempre existe la oportunidad de mejorar porque siempre existe la oportunidad de aprender. Jim Rohn, uno de los mejores expertos en desarrollo personal, señalaba:
«El aprendizaje es el comienzo de la riqueza. El aprendizaje es el comienzo de la salud. El aprendizaje es el comienzo de la espiritualidad. Buscar y aprender es donde los milagros tienen sus comienzos».
No hay nada que no esté a tu alcance si tienes una idea clara, precisa y concreta de lo que deseas y una inquebrantable determinación para ir en su búsqueda. Se trata de ir descubriendo los pasos a dar sin desistir. Ponerse en movimiento e ir rectificando sobre la marcha sin venirse abajo cuando los obstáculos aparecen en el camino. No existen las metas no realistas, solo los tiempos no realistas. Todo es posible si te das el tiempo suficiente. La cuestión no es si algo es o no posible, sino cómo conseguirlo. Anthony Robbins lo expresa con claridad:
«Si una y otra vez te planteas la misma pregunta, no cabe duda de que terminarás encontrando una respuesta».
La experiencia enseña que a los seres humanos nos cuesta mucho solicitar ayuda porque se identifica pedir ayuda con ser débil. En realidad es todo lo contrario. La humildad para reconocer que se necesita aprender y mejorar es el punto de arranque para lograr objetivos.

Por este motivo, en la travesía de tu desarrollo personal hay algo que te será especialmente útil: ver qué han hecho otros para llegar allí donde a ti también te gustaría estar. El éxito deja huellas. Como apunta Brian Tracy:
«Si haces las mismas cosas que otras personas de éxito han realizado, sin ninguna duda tendrás el mismo éxito que ellos». Las personas verdaderamente inteligentes aprenden de la experiencia y los éxitos de los demás.
Y lo primero de todo es aprender a creer en uno mismo. El problema no es nuestra incapacidad para lograr metas, sino nuestra creencia sobre nuestra incapacidad para lograr esas metas. Una creencia no es otra cosa que una idea convertida en verdad, aunque sea falsa. Somos adictos a nuestras creencias, y muchas de ellas son limitantes. Nuestro mayor enemigo son las dudas que tenemos sobre nosotros mismos. La principal debilidad humana es que nos infravaloramos. Por eso, como dijo Abraham Maslow, «lo que debe cambiar una persona es la visión que tiene de sí misma».

No existen las personas especiales. La grandeza existe dentro de cualquier persona. Toda persona tiene al menos el potencial para lograr aquello que desee. No existen los límites, solo las limitaciones y estas no están en las personas sino en los entornos que determinan nuestras creencias e influyen poderosamente en lo que una persona consigue. Las personas no llevan una vida de acuerdo a sus posibilidades reales sino a sus creencias mentales. Tus creencias –limitantes o posibilitadoras– reflejan la altura de los resultados que puedes conseguir. Nuestra vida no es otra cosa que un reflejo muy aproximado de nuestras creencias: en lo que crees, te conviertes.

Francisco Alcaide

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